El mundo de los videojuegos siempre ha sido un arte marginado. Desde su creación, allá por los años 70, hasta nuestros días, ésta industria ha evolucionado como ninguna otra en la historia reciente del ser humano. De pasar siendo un mero entretenimiento creado por cuatro tipejos a ser un negocio redondo, los videojuegos es una gallina comercial que no para de dar ingentes cantidades de ingresos a las empresas que se dedican a ello. Pero es injusto. Es una industria tremendamente poco entendida y en términos artísticos está totalmente marginada. La sociedad consumista en la que vivimos únicamente ve a los videojuegos como un producto consumista. Las grandes compañías desarrolladoras, cegadas por los jugosos ingresos, contribuyen en alimentar esta ideología consumista que, muy a pesar, encubren, ensombrecen el trabajo realizado y el reconocimiento que se merecen aquellas personas que aparecen en los créditos cuando nos acabamos un juego.
Hoy en día, se venden muchos juegos. Cientos de millones cada año si sumamos las cifras de ventas de videoconsolas, PC y otras plataformas como los móviles. Pero, alguna vez nos hemos parado a pensar quién o quiénes han dedicado el esfuerzo para crear ese juego que estamos adquiriendo y que gracias a él, pasaremos tardes de entretenimiento? Realmente pocos se paran a pensarlo y no les culpo, tampoco es problema de la gente saber esas cosas.
Así como en otras materias, los autores de algunas obras son mundialmente conocidos, en los videojuegos debería pasar lo mismo. Por culpa de la avaricia de las grandes productoras, las cabezas pensantes creadoras de mundos digitales quedan a un lado, siendo prestigiosamente reconocidos únicamente los logos de las productoras i/o distribuidoras del juego como los autores de las obras que anuncian y promocionan.
Desde mi punto de vista, siempre he pensado que la creación de un videojuego requiere de un proceso creativo que va más allá de lo imaginable por la gente que simplemente disfruta de ellos. Desde hace tiempo que el videojuego se está empezando a considerar como el octavo arte. Ésta consideración viene precedida por la prensa especializada en el sector y por una minoría de videojugadores que a su vez son desarrolladores autónomos que crean juegos de forma autodidacta. Yo, desde luego, me sumo a esta iniciativa. Aunque siempre habrá otros sectores, como la prensa sensacionalista o la típica en televisión que siempre que pueden arremeten de forma indiscriminada contra esta maravillosa recreación artística, que son los videojuegos.
Si bien podría parecer muy descabellado considerar a los videojuegos como el octavo arte, creo que si debería ser considerado como una disciplina artística más, como lo es la danza, la pintura o la música. Sin lugar a dudas, esto podría variar en un debate muy extenso, pues ésta consideración estaría a favor o en contra según el punto de vista de cada persona.
Mediante la serie de artículos Genios del Octavo Arte, he querido hacer mi pequeño homenaje a aquellas personas que han sido clave en la evolución técnica y artística de los videojuegos. Os hablaré de personas, genios que han sido capaces de crear universos digitales con los que hemos disfrutado de forma única en ningún tipo de entretenimiento. Son artistas poco reconocidos a nivel global aunque cabe decir que gozan de bastante prestigio a nivel del sector de los videojuegos, claro que se trata de la minoría. Es probable que os suenen los nombres, pero seguramente no sepáis de su rostro, ni sus gustos ni en qué trabajos han colaborado. Espero que esta guía recopilatoria de genios de los videojuegos os ayude a entender un poco más a esta industria y ver más claramente la visión artística que nos han querido transmitir y no hemos sido capaces de interpretar por llevar puesta la venda del consumismo.
1. Shigeru Miyamoto

Tenía que empezar esta guía por el mayor genio de los videojuegos, Shigeru Miyamoto. Fue, es y seguirá siendo la cabeza pensante que ha moldeado la visión de qué es y cómo debería ser un videojuego. Seguramente la enorme mayoría de vosotros lo conocen pues es el artista diseñador más reconocido. De su cabeza han salido los personajes más carismáticos de la historia de los videojuegos, como Mario, Zelda, Donkey Kong, etc y sus ideas han dado forma a géneros como el de las plataformas 2-D y 3-D incluso del Action-RPG, estableciendo ciertos cánones que a día de hoy aún siguen usándose para diseñar videojuegos. Sin ir más lejos, en una reciente encuesta realizada en Estados Unidos, se llegó a la conclusión que el personaje de Mario era más conocido que el propio Mickey Mouse. Realmente sorprendente.
Shigeru Miyamoto nació el 16 de Noviembre de 1952 en la prefectura de Sonobe-cho, Kyoto. Ya desde niño mostró un interés por el diseño, dedicando gran parte de su tiempo a crear ilustraciones y bocetos de artilugios de uso doméstico pero dándoles un toque personal. A los 18 años se inscribió en la Academia de Artes Industriales y Manuales graduándose cinco años más tarde, a los 23. Curiosamente, uno de sus hobbies favoritos en su juventud era explorar los terrenos que se encontraban cerca de su casa. Le encantaba adentrarse en lo desconocido esperando encontrar sitios o pasajes secretos. Sin duda, esta pasión de niño la ha plasmado de lleno en la saga de juegos The Legend of Zelda, donde la exploración de lugares es primordial si queremos encontrar todos los ítems secretos. Como apunte, en una de sus incursiones en los parajes de su zona, Shigeru encontró un pequeño lago
que como el dice: “Me marcó descubrir ese lago en medio de la nada”. Ese lago, también resulta ser típico en la fauna de los juegos de Zelda, como el lago Hyrule. No sé si os lo parece, pero es probable que cuando Shigeru estuvo creando el primer Zelda, se imaginase a él mismo como protagonista del juego investigando y aventurándose en parajes de los desconocido.
Dos años más tarde de su graduación, a los 25, consiguió que Hiroshi Yamauchi, presidente de Nintendo por entonces, le concediese una entrevista. Se habla que pudo ser por enchufe, pues Yamauchi era un amigo de la infancia del padre de Shigeru. Fuere como fuese, gracias a la entrevista y a la enorme variedad de diseños y bocetos que enseñó a Hiroshi, Miyamoto consiguió entrar en la compañía Nintendo como artista. Recordemos que hasta finales de los 70’s comienzos de los 80’s, Nintendo se dedicaba al diseño de juegos de cartas mayoritariamente, aspecto que hoy en día muy pocos saben.
En 1980, la filial de Nintendo America lanza al mercado RadarScope, un juego arcade en el cual pusieron toda la carne en el asador. Pero por desgracia, acabó siendo un rotundo fracaso, dejando a la pata coja la sede de Nintendo en Estados Unidos. Hiroshi Yamauchi, en un intento a la deseperada de poner a flote su filial en el país de las hamburguesas, encargó al joven Miyamoto la tarea de diseñar un arcade. Su nuevo encargo lo tenía entre la espada y la pared: si fracasaba, la filial se iva a pique. Pero lejos de mostrar temor, en apenas dos meses y siendo un auténtico novato en ese campo, creó el mayor éxito en la historia de los arcades: Donkey Kong. El éxito de esta recreativa creció logarítmicamente, piyando por sorpresa a todo el mundo, en especial a Shigeru, que ni en sueños pudo imaginar que lograría tal reconocimiento. Enseguida, Yamauchi comprendió que el joven Miyamoto servía para algo más que hacer bocetos, por lo que lo puso enfrente de la nueva divisón de entretenimiento electrónico de la compañía, hasta el día de hoy, donde ha ejercido cargos importantes en la supervisión i/o dirección de la enorme mayoría de proyectos en videojuegos.
Estoy seguro que muchos recordaréis con cariño aquel genial arcade Donkey Kong. Y recordaréis los tres personajes del juego, no? Estaba el propio Donkey Kong, que daba nombre al juego, Jumpman, el personajillo con mono rojo, y la dama secuestrada, Pauline. Pues bien, ese tal Jumpman derivó en el personaje Mario BROS, que sin remediarlo, acabó siendo la mascota de Nintendo. La tal Pauline se convirtió, a su vez, en la Princesa Peach. Como curiosidad, Miyamoto decidió cambiar el nombre de Jumpman a Mario en honor al director de Nintendo America por entonces, llamado Mario Segali, que a su vez, éste tenía un hermano que se llamaba Luigi… curioso, no?
El currículum de Shigeru Miyamoto está plagado de rotundos éxitos. Algunos de los juegos que han sido creaciones de su impresionante visión artística están considerados como los más importantes de la historia, recibiendo incluso el título de obras de arte. Después de sacar en el 81 Donkey Kong, al año siguiente, en el 82, sacó Donkey Kong Jr, que resultó ser otro gran éxito. En 1985, y ya con la FAMICON en el mercado, recibió el encargo de realizar otra obra para esta videoconsola. El resultado fue Super Mario bros, un juego que marcó un antes y un después en el mundo de los videojuegos. Todos, más tarde o temprano, hemos jugado a este juego. Se trata de un clásico atemporal con el que Shigeru acabó por consagrarse como uno de los grandes diseñadores de videojuegos. Pero lejos de quedarse ahí la cosa, este genio continuó sacando obras de arte que perdurarán en nuestra memoria por la eternidad. En 1987, salió The Legend of Zelda, otra genialidad dotada de arte por todos los costados. Como dato curioso, este juego marcó los cánones del género Action-RPG, siendo incluso el primer juego en incluir un sistema para guardar la partida. Toda una revolución para aquella época.
En 1990, Nintendo sacó otra franquicia: F-Zero. Esta vez Miyamoto trabajó como productor dando al título un toque único que hizo de este juego un auténtico bombazo para la SUPERNES. En años posteriores no pararía de poner la guinda en obras inolvidables como Super Mario World, The Legend of Zelda: A Link To The Past, el inolvidable Super Mario Kart, el “extraño” pero adictivo Mario Paint, Wave Race (una saga que vió sus inicios en la GameBoy tocho, y no en la Nintendo64 como muchos piensan), StarFox (otra gran franquicia), Kirby’s Adventure (otra carismática franquicia), etc, etc.
En 1996, salió a la venta Super Mario RPG para la SuperNes, un excelente RPG creado por Square donde Miyamoto estuvo de productor (si, Square le debe mucho a Nintendo pues sus consolas propulsaron a la fama la saga Final Fantasy). Ese mismo año, y para la Nintendo64, Shigeru creó la obra de su vida: Super Mario 64. Diga lo que se diga, éste juego marcaría un antes y un después en la tecnología 3-D como doce años atrás lo hizo Super Mario Bros en las 2-D. Miyamoto lo había vuelto a conseguir. Super Mario 64 era algo de otro mundo. Era como una obra de arte interactiva, un mosaico de pinceladas de genialidad en estado puro.
Fue el primer videojuego que se recreaba en un entorno totalmente tridimensional, dando al jugador una experiencia de juego que hasta ahora ni se había imaginado que podría llegar a existir. Nintendo apostó muy fuerte por este juego, se jugaban mucho pues eran los primeros en innovar de esa forma. Pero tenían el frente a ese genio. Era tal la apuesta, que el mando de la Nintendo 64 se diseñó específicamente según las ideas de Shigeru para tener un total control del juego. De esa forma nació otra innovación en el
hardware de videoconsolas, un mando con un stick analógico que permitía al jugador un perfecto control del personaje en un entorno 3-D. Cabe destacar que este diseño fue muy criticado por la industria, pero a su vez fue el más copiado. Sony, ni corta ni perezosa, hizo un “copy-paste” incluyendo los Dual-Shock en los periféricos de su PlayStation.
Dos años después de su obra cumbre, en 1998 saca The Legend of Zelda: Ocarina of Time… Bueno, qué decir de este juego? Sin duda, se trata de otra obra maestra y creo que ni hace falta que escriba más pues ya se ha gastado mucha tinta hablando de este juego y todos lo conocemos muy bien :-)
En el 2001, para la GameCube, inventa una nueva franquicia: Pikmin. Personalmente, elogio a este juego por su originalidad en el concepto y su diseño de niveles. Curiosamente, la idea de Pikmin nace de la pasión de Shigeru por la jardinería y como él mismo ha comentado en varias entrevistas, le surgió la idea del juego viendo cómo unas hormigas transportaban cosas en su jardín esquivando y sorteando todo tipo de obstáculos. Es para quitarse el sombrero, solo a un tipo como él se le ocurriría una grandeza como Pikmin viendo a unos hormigas en su jardín.

Toda la descripción de su carrera profesional podría ocuparme decenas de hojas, y se extendería demasiado al propósito de esta guía de genios de los videojuegos. A modo de resumen y según he leído en la Wikipedia, Shigeru Miyamoto a participado en la creación de 73 videojuegos, de los cuales 52 como productor, 5 como director,5 como productor/director, 4 como supervisor, 3 como diseñador, 2 como productor general y 1 como co-director.
Si nos paramos a pensar sobre esta cifra, suponiendo que prácticamente lleva tres décadas de su vida dedicándose a este sector, nos da que ha participado en 2,4 juegos por año. La verdad es que asusta pues por lo normal sería que dedicase un año o dos al mismo juego. Esto demuestra la enorme voluntad que tiene, lo que le gusta crear videojuegos y sobre todo la tremenda imaginación para inventar joyas de forma tan continuada superándose contínuamente.
Hará un tiempo que la revista Edge realizó una encuesta entre sus lectores para realizar una lista de los 100 mejores videojuegos de la historia. De la lista resultante, cabe destacar que 5 han sido tocados por la magia de Miyamoto, quedando la cosa así:
- 1. The Legend of Zelda: Ocarina of Time (N64)
- 2. Resident Evil 4
- 3. Super Mario 64 (N64)
- 4. Half Life 2(PC)
- 5. Super Mario World (SNES)
- 6. The Legend of Zelda: A Link to the Past(SNES)
- 7. Halo: Combat Evolved(XBOX,PC)
- 8. Final Fantasy XII(PS2)
- 9. Tetris
- 10. Super Metroid (SNES)
Sencillamente impresionante. La lista habla por si sola.

Pero el auténtico homenaje que se merecía le llegó en 1998, cuando fue nombrado el primer miembro de la recién estrenada
Hall of Fame de la
Academia de Artes y Ciencias Interactivas (AIAS). La Hall of Fame es la cúspide cuyos integrantes han sido clave en la evolución de la industria de los videojuegos. Tal y como "recita" la AIAS en su página web oficial:
"
El criterio considerado por la Academia incluye: ser pionero en un nuevo género, o redefinir un género existente con un avance significativo (por ejemplo cambiar la cara de la forma del arte); influenciando a otros diseñadores y productos; demostrando el máximo nivel de creatividad e innovación lo cual resulta en una influencia cultural; éxito de producto consistente en una escala que amplíe el alcande de la industria"

Más claro imposible. Y como no pudo ser de otra forma, Shigeru recibió el honor de ser el primer miembro integrante de este
Salón de la Fama de genios del octavo arte.
En las próximas entregas iremos viendo el resto de integrantes de este peculiar Hall of Fame.
No lo había comentado hasta ahora, pero Shigeru también es, como yo :-) un gran amante de la música. Además, he de reconocer que toca la guitarra muy bien, sobretodo la guitarra flamenca. Sin ir más lejos, la pegadiza canción de Mario Sunshine del nivel del hotel, es composición suya ;-)
Y bueno, hasta aquí la historia de este genio de los videojuegos que ha contribuido con sus obras a que los videojuegos sean considerados como el octavo arte.
Puesto que me he excedido demasiado (desde luego se lo merecía), esta primera parte de la guía termina aquí. Pero no os preocupéis, tengo más genios en mi documento de Word que próximamente verán la luz en continuadas partes.
Espero que os haya gustado y si habéis aprendido algo nuevo que no conocíais ya me es suficiente motivo para darme por satisfecho :-)
Saludos y hasta la próxima entrega!
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